Causas del dolor de cabeza en los niños. Cómo saber si puede ser migraña
Si a tu hijo le duele la cabeza, conoce los posibles motivos y en qué casos debes preocuparte y buscar ayuda
- Qué puede provocar el dolor de cabeza en niños y cuándo ir al médico
- Diferencias entre dolor de cabeza en los niños y las migrañas infantiles
- ¿Cuáles son las principales causas de que se presente la migraña infantil?
- Cómo se diagnostica la migraña en los niños - Evaluación médica
- 7 pasos efectivos para la prevención del dolor de cabeza de los niños
- Tratamiento indicado para las migrañas infantiles - Medicación adecuada
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Es normal que los niños se quejen de ciertas molestias de vez en cuando, pero cuando se quejan de dolor de cabeza, más si estos dolores tienen características preocupantes, es natural que se piense que podría haber algo más serio. Esta suele ser una de las razones por las que los padres deciden consultar al pediatra, quien al evaluar, pudiera asomar un diagnóstico en particular. Aquí, las causas del dolor de cabeza en los niños. Cómo saber si puede ser migraña.
Qué puede provocar el dolor de cabeza en niños y cuándo ir al médico

Cuando un niño presenta dolor de cabeza, lo primero es ver qué estaba haciendo, cuánto tiempo lleva con dolor y si tiene otros síntomas. Entre las causas más habituales están:
- Infecciones virales o fiebre, más si el dolor aparece junto con catarro o gripe.
- Hambre o saltarse comidas, que favorece la aparición de cefalea.
- Deshidratación, sobre todo tras hacer ejercicio o beber pocos líquidos.
- Falta de sueño o cambios en sus horarios de descanso.
- Estrés, preocupaciones o tensión muscular, en época de exámenes o problemas escolares.
- Migraña, en particular cuando los episodios se repiten y aparecen síntomas como náuseas, vómitos o sensibilidad a la luz y al ruido.
La mayoría de los dolores de cabeza en los niños no se deben a una enfermedad grave pero hay que tomar cartas en el asunto si cambian de intensidad o frecuencia, interfieren con el colegio y el juego, y aparecen junto a otros síntomas importantes. Un dolor leve y ocasional que mejora con descanso, hidratación o comida suele tratarse con éxito en casa.
Hay que buscar atención médica urgente si aparece un dolor de cabeza súbito e intenso, confusión, dificultad para despertar al niño, debilidad o entumecimiento, problemas para caminar, rigidez de cuello, fiebre, visión doble o vómitos, despiertan al niño durante la noche, aparecen tras esfuerzos como toser o correr o interfieren cada vez más con su actividad habitual.
Diferencias entre dolor de cabeza en los niños y las migrañas infantiles

Por otro lado, es importante diferenciar ambos conceptos: una cefalea es cualquier dolor localizado en la cabeza, mientras que la migraña es un tipo específico de dicho dolor con características propias. Por tanto, no todos los dolores de cabeza son migrañas. Muchas cefaleas son leves y transitorias, relacionadas con cansancio, hambre, falta de sueño o tensión emocional.
En tanto que la migraña produce episodios repetidos de dolor moderado o intenso que dificultan que el niño continúe realizando sus actividades habituales. Puede acompañarse de náuseas intensas, vómitos y sensibilidad a la luz o al ruido. A diferencia de lo que sucede en los adultos, en los niños el dolor puede presentarse en ambos lados de la cabeza.
La migraña es un trastorno que se caracteriza por episodios recurrentes y repentinos de dolor de cabeza, de tipo pulsátil que varían en duración, pero con intensidad suficiente como para que el niño no pueda seguir con sus actividades y que se puede acompañar de náuseas, vómitos, fonofobia (sensibilidad a los sonidos) y fotofobia (sensibilidad a la luz).
La migraña puede ser con o sin aura. La diferencia es que, en la primera, el niño experimenta síntomas neurológicos temporales y que aparecen antes del episodio de dolor, por ejemplo: alteraciones visuales, sensoriales y en el habla reversibles (destellos de luz, visión borrosa, pérdida de la visión, hormigueo, entumecimiento y dificultad para hablar de manera coherente).
También hay otros síntomas como palidez, dolor abdominal, irritabilidad, bostezos o sed excesiva. La localización varía, siendo en niños más grandes y adolescentes de predominio unilateral, y en niños más pequeños bilateral (en ambos lados de la cabeza). Los episodios pueden durar entre 2 y 72 horas, pero es variable, pudiendo tener duraciones que van entre 30 a 60 minutos.
¿Cuáles son las principales causas de que se presente la migraña infantil?

Existen dos teorías que tratan de explicar la migraña en niños. Una de ellas es que aparece debido a que los vasos sanguíneos se contraen, provocando una reducción del flujo de sangre y, luego, esos vasos sanguíneos se dilatan y es lo que provoca el dolor. Y la otra teoría indica que la migraña aparece por una actividad eléctrica anormal que se desplaza a nivel del cerebro.
Esto hace que se produzcan cambios en los vasos sanguíneos, sumado a ciertos químicos en el cerebro como la histamina y la serotonina que son los causantes de la inflamación. El factor genético juega también un papel muy importante en la migraña. Hay que tomar en cuenta si hay antecedentes de migraña en la familia, ya que es más probable que el niño la desarrolle.
Además, existen varios factores desencadenantes que pueden aumentar este riesgo. Los niños que son susceptibles al estrés, que tienden a ser ansiosos o que experimentan cambios en su rutina, como la presión académica durante los exámenes o conflictos en el hogar, pueden ser más propensos a sufrir migrañas. Una higiene del sueño inadecuada también contribuye.
Aunque se cree que entre los desencadenantes se incluyen ciertos alimentos, como el chocolate, los alimentos procesados y los embutidos, no existe una lista de alimentos que provoque migraña en todos los niños. Estos varían entre personas y algunos niños no tienen ninguno relacionado con la alimentación. Por ello, no se recomienda retirar alimentos de la dieta por prevención.
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Cómo se diagnostica la migraña en los niños - Evaluación médica

El diagnóstico de la migraña comienza con una evaluación médica detallada. El médico que atienda al niño realizará un interrogatorio exhaustivo, en el que recogerá tanto los antecedentes personales del niño como los familiares, con el fin de descartar otras posibles causas del dolor de cabeza, por supuesto todo ello complementado con la exploración física y neurológica.
Además, existen criterios diagnósticos estandarizados que se basan en la localización, duración y los síntomas que acompañan al dolor de cabeza, los cuales ayudan a determinar si el dolor de cabeza del niño cumple con las características para ser diagnosticado como migraña. Según la evaluación y criterio médico, puede ser necesario realizar exámenes complementarios.
Estas pruebas pueden ser de sangre o de imágenes (tomografía computarizada o resonancia magnética), para confirmar el diagnóstico o descartar otras condiciones. Otra cosa muy útil es un diario de dolor de cabeza en el que los padres pueden anotar todo lo relacionado con el episodio de dolor. Esta información ayuda al pediatra a identificar patrones y posibles desencadenantes.
Si se trata de un dolor leve y el niño se encuentra bien por lo demás, algunas medidas sencillas que se pueden aplicar en casa y que pueden ayudar son:
- Dejar que descanse en un lugar tranquilo y con poca luz.
- Ofrecer agua y ver si lleva muchas horas sin comer.
- Reducir pantallas, ruidos y actividad intensa.
- Aplicar una compresa fría en la frente si le resulta agradable.
- Observar a qué hora apareció el dolor y qué ocurrió antes.
- Anotar si había dormido poco, estaba cansado o había realizado ejercicio.
- Si necesita medicación, debe ser únicamente en la dosis adecuada para su edad y peso y siguiendo las recomendaciones de su pediatra.
7 pasos efectivos para la prevención del dolor de cabeza de los niños

Para prevenir los dolores de cabeza infantiles suele ser más útil mantener los hábitos regulares que buscar un único desencadenante. Se debe dormir suficientes horas, levantarse y acostarse más o menos a la misma hora, no saltarse comidas, beber suficientes líquidos durante el día, realizar actividad física de manera regular y evitar periodos prolongados de estrés o cansancio.
Debes estar atenta a los posibles desencadenantes, y aunque no todas las migrañas pueden prevenirse, aquí algunas medidas que son importantes:
- Mantener una alimentación saludable
Si tu hijo padece dolores de cabeza frecuentes debe mantener una dieta libre de ultraprocesados o que tengan sustancias como glutamato, feniletilamina o tiramina, que pueden provocar dolor de cabeza en algunos casos. Sin embargo, es recomendable estar atento a qué alimentos se ingieren mientras se trata de identificar el que lo desencadena en concreto porque puede variar de un niño a otro. - Mantener una buena higiene de sueño
Con horarios regulares, evitar acostar al niño a altas horas de la noche o privarlo de sueño. - Mantener un buen estado de hidratación
A los niños de por sí, no les gusta tomar agua. Por ello, recomiendo hacer un calendario motivacional para pegarlo en el frigorífico, que permita al niño saber la cantidad de agua que debe tomar al día, con ayuda de stickers y pegatinas. En este caso, debes consultar a tu pediatra la cantidad de agua que debe ingerir según la edad que tenga. - Evitar el cansancio extremo
El ejercicio físico extenuante y la exposición solar intensa es perjudicial para la migraña infantil. - Cuidar las emociones del niño
Hablar con él, conectar emocionalmente, validar sus sentimientos. - Manejar la ansiedad y preocupaciones según la edad
Indagar en sus miedos, temores y enseñarle a organizar las actividades escolares a fin de disminuir el estrés, sobre todo en época de exámenes, enseñar técnicas de relajación/respiración y a controlar sus emociones. Ayuda a tu hijo a organizar las tareas y actividades durante los períodos escolares más intensos y estresantes. - Evitar exposición de desencadenantes
Como la luz o los ruidos externos intensos.
Tratamiento indicado para las migrañas infantiles - Medicación adecuada

En el momento del episodio, el niño debe estar en un lugar a oscuras, libre de ruidos y con una temperatura adecuada. Con respecto a la medicación, el tratamiento es individualizado y varía según cada caso. Dependerá del indicado por el médico, por lo regular, con analgésicos comunes como paracetamol o ibuprofeno, que son las medicinas que se suelen indicar en estos casos.
Sin embargo, en el caso de que el dolor no ceda, se debe consultar con el médico para que sea él quien indique la medicación a cumplir. Nunca automediques al niño. Es importante mantener estos medicamentos en los momentos que salgan de viaje o vaya a la casa de la abuela. En ocasiones, si el episodio de migraña es muy frecuente, el médico indica tratamiento preventivo.
Dicha medicación incluye antiepilépticos, antidepresivos y betabloqueantes que, por lo general, debe cumplir por un lapso de 3 a 6 meses y que debe retirarse de manera gradual. También hay terapias alternativas que han resultado ser eficaces como la terapia cognitivo-conductual, coenzima Q-10 y riboflavina, sin embargo, esto solo lo debe indicar su médico tratante.
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Bibliografía
- Cefalea y migraña en la infancia y adolescencia. (2020). Pediatría Integral, 24(7), 393.e1-393.e17. Disponible en: https://www.pediatriaintegral.es/wp-content/uploads/2020/xxiv07/05/n7-393e1-17_AranzazuHdez.pdf